CANTO - Las cuatro fuerzas

Las cuatro fuerzas sobre las que se apoya el canto y se deposita la voluntad expresiva son:

  1. La palabra que se dice
  2. El aire que se respira
  3. La nota que se entona
  4. La dirección a la que se conduce la masa de sonido

En cuanto al orden esto es porque en primera instancia la palabra constituye el primer pilar. Sin palabra cualquier sonido producido por la voz humana puede considerarse un ruido aunque se haga un buen uso del aire y se pueda determinar la altura de mismo.

Por otro lado la voz humana es un instrumento de aire, el sonido se produce gracias a la facultad de soplar por las cuerdas vocales con el objetivo de decir una palabra.

Luego para hacer audible el sonido debe vibrar. De acuerdo a la frecuencia, o cantidad de vibraciones por segundo se reconoce el sonido dentro de la notación musical.

Por último de acuerdo a la forma que posee el cuerpo del cantante y a la dirección que se le da al sonido dentro del mismo es posible, primero, producir el sonido y darle forma antes de salir, diferenciando así las distintas vocales y consonantes, y segundo, ganar dentro del cuerpo resonancia y en consecuencia armónicos, de suerte que se puede hacer, primero, audible el sonido, puesto que la resonancia es un amplificador natural, y segundo, dotar al sonido de timbre y color característicos de cada voz.

De la misma manera es hablar que cantar. Puesto que esta es la secuencia de acciones en este orden, este es el grado de importancia de estas fuerzas dentro del canto. En la palabra descansa la voluntad expresiva dentro del canto. Por lo cual puede considerarse la primera herramienta técnica para construir el sonido. No se puede cantar sin decir. El canto no tiene un fin en sí mismo. Se trata de la forma más expresiva de recitar un texto poético.